martes, 20 de marzo de 2012

AN IDEAL FOR LIVING!! JOY DIVISION


No creo que hoy os descubra nada, pero nunca es mal momento para hablar de Joy Division o de, más concretamente, su fantástico debutAn Ideal for Living (1.978). Estamos en los primeros pasos del grupo, cuando Martin Hammet y Tony Wilson todavía no se habían cruzado en su camino y donde se muestran con toda su crudeza. Presentan, pues, sin ambages su faceta más punk y violenta, con las líneas de bajo y la sorda batería que les caracterizó en sus comienzos cruzados por los estupendos riffs de Bernard Summer y la hipnótica y personalísima (e imitada hasta la saciedad) voz de Ian Curtis. «Warsaw» y «Failures» muestran su admiración por Iggy Pop y The Stooges, mientras las oscuras «No Love Lost» y «Leaders of Men» sientan las bases de su quejumbroso y etéreo post-punk. Una obra cumbre que ahora os ofrezco en 7" (es una reedición, y aún así me costó una pasta) y con su artworkoriginal, un desplegable que refleja la malsana fascinación por el fetichismo nazi que la banda sufría en sus inicios. 

(Extraído del blog downroll")

jueves, 15 de marzo de 2012

BARRENCE WHITFIELD & THE SAVAGES. SPANISH TOUR 2012. Presentando su nuevo álbum "Savage Kings" (Munster Records)

JUEVES 19 DE ABRIL. BURGOS. SALA ESTUDIO 27
VIERNES 20 DE ABRIL. MADRID. LA BOITE. FESTIMAD 2M
SÁBADO 21 DE ABRIL. VITORIA- GASTEIZ. HELLDORADO
DOMINGO 22 DE ABRIL. IRÚN. AMAIA KULTUR ZENTROA 


En 1983, Barry White (Barrence Whitfield) y Peter Greenberg trabajaban en Nuggets, una tienda de discos de segunda mano en Kenmore Square, Boston. Greenberg, que había tocado anteriormente en DMZ y los Customs, acababa de dejar su puesto de guitarrista en los Lyres y había empezado una banda de rock & roll instrumental junto al ex-Lyres Phil Lenker al bajo, Howie Ferguson (de los Real Kids) a la batería, y otro empleado de Nuggets, Steve LaGrega, al saxo. Un día Barry White empezó a cantar en la tienda y… Barrence Whitefield & The Savages habían nacido.

Los Savages grabaron dos LPs producidos por Greenberg que combinaban lo mejor del rhythm & blues y rock & roll de los cincuenta y sesenta con algo de garage y punk. Ambos álbumes fueron muy bien recibidos por la crítica del momento. El primer LP, “Barrence Whitfield & The Savages”, se publicó en el sello Mamou Records en 1984 y ha sido reeditado recientemente en Ace Records. John Swenson señala en las notas de la reedición que en los oscuros días de los primeros ochenta, “los Savages mantuvieron vivo el rock & roll”. El segundo LP, titulado “Dig Yourself” y publicado en Rounder Records, sonaba igual de potente.

Según Andy Kershaw, del programa de la BBC The Old Grey Whistle Test, “lo que diferenciaba a Barrence y al grupo del resto de rock & roll de la época era la unión entre la personalidad de Barrence y su energía como vocalista de R&B con el descaro y mordiente del estilo rockabilly de Peter Greenberg a la guitarra. Al sumar un saxo desbocado, aparecía un grupo que encarnaba la misma esencia del rock & roll”.

En 1986, Greenberg y Lenker arrojaron la toalla y dejaron de tocar, y los Savages se disolvieron poco después. Barrence siguió tocando por todo el mundo, consiguiendo fama internacional gracias a sus salvajes y entregadas actuaciones.

Gracias a una serie de diversas circunstancias, Whitfield, Lenker y Greenberg se reunieron en la montañosa y desértica ciudad de Taos, Nuevo Méjico y en 2010 decidieron volver a tocar y dar unos conciertos en el suroeste de los Estados Unidos. Barrence Whitfield & The Savages resurgían, renovados y con fuerza. Todo esto condujo a la grabación del LP “Savage Kings”, producido de nuevo por Greenberg, en diciembre de 2010.

Se decidió que Cincinnati, en Ohio – el hogar de King Records – podría aportar la inspiración necesaria para facturar un disco de autentico rock & roll. ¡Y así fue! El núcleo de Whitfield, Lenker y Greenberg estaban a punto, acompañados por un tremendo grupo de músicos: Andy Jody ha tocado la batería en Pearlene, Customs, Thee Shams, Viva La Foxx, Cincinnati Suds, Oxford Cotton y más recientemente con James Leg de los Black Diamond Heavies; James Cole al piano y órgano ha tocado en los Customs, Auburnaires y en los Cole Brothers. Tommy Quartulli ha tocado el saxo los Kings of Nuthin’, Allstonians y Darkbuster. Barrence Whitfield & The Savages estarán tocando por Europa en los meses posteriores a la publicación de “Savage Kings”.

domingo, 4 de marzo de 2012

¡B CORE ESTRENA TIENDA FÍSICA!

Bcore, una de las distris mas potentes en cuanto a servicio y actualización de stock, abre un espacio físico, sí, una tienda de las de toda la vida. Esto está en Barna, osea que muy a mano, no es que esté, y y ciertamente hoy por hoy, comprar por internet es cómodo, fácil y asequible. Pero saber que todavía hay gente que apuesta por esto es digno de mención. Un lugar en el que poder catar el material antes de adquirirlo, si señor!!!!.
Disfrútenlo los que puedan!! ajaja!!!.




BCore hemos trasladado nuestras oficinas al barrio de Gràcia y hemos aprovechado para abrir nuestra propia TIENDA DE DISCOS. Una tienda donde básicamente podrás encontrar todo lo que tenemos disponible en nuestra tienda online. Catálogos de sellos como SUB POP, SST, DISCHORD, TEMPORARY RESIDENCE, TOUCH & GO!, MATADOR, etc. Algunos nacionales como MUNSTER, VAMPISOUL, VINILISSIMO, REPETIDOR y locales como BANKROBBER, SONES, ALOUD, HOUSTON PARTY, LA CASTANYA, SELL OUR SOULS, DAILY, GANDULA, HANG THE DJ, etc.
Nuestra intención es intentar tener una buena selección de INDIE, PUNK y HARDCORE tanto Internacional como Nacional, otras cosas interesantes de otros estilos y un espacio muy especial para los sellos y escena local afín..
Por ahora el horario será:
De Lunes a Jueves de 10.00 a 14.30 y de 15.30 a 20.00h
Viernes de 10.00 a 14.30.
Lo sentimos, por ahora los Viernes por la tarde y Sábados estará CERRADO.
Estamos en la calle Montmany, 25, en el corazón del barrio de Gràcia.

martes, 28 de febrero de 2012

LA CONMOVEDORA HISTORIA DEL MAYOR COLECCIONISTA DE VINILOS DEL MUNDO

Un anciano ciego de Estados Unidos, Paul Mawhinney, posee más de 14 millones de canciones. Y busca comprador. He aquí un apasionante relato de sacrificio y melomanía, con documental incluido. Por ‘Rolling Stone’




Merece la pena conocer la historia de un hombre que arranca con estas palabras: “Cuando alguien me hace una pregunta complicada sobre un disco, se me iluminan los ojos. De nuevo, me siento parte de la raza humana. Porque allá fuera, el mundo está muerto, nadie escucha. Pero todavía a unos pocos les importa la música. Y esos pocos vienen a mí. Hacen bien: yo sé de discos. Tengo tres millones en mi poder: dos millones de singles y un millón de álbumes. La colección de discos más grande del mundo”. Paul Mawhinney nació en Pittsburgh (EE UU) hace 71 años y arrastra desde hace dos una ceguera total causada por la diabetes. La pasada semana, el periódico británico The Financial Timesle cedió una columna entre sus páginas para un llamamiento desesperado: Paul quiere vender su colección de discos, la más grande del mundo, porque ya no se ve capaz de cuidarla con el mimo de siempre y siente que su final se acerca. No acepta compradores privados: “Quiero que los más de 14 millones de canciones que conforman la colección sean de acceso público. Para mí es importante que la conozcan las futuras generaciones. No es dinero, es historia”, dice de un tesoro tasado en 37 millones de euros, que él está dispuesto a traspasar por poco más de 2 millones.
Pero viajemos al germen de esta maravillosa historia. ¿Cómo se hace con tan gigantesco arsenal discográfico un comercial-vendedor de una empresa de papel, en una ciudad de gentes cálidas pero con escasa tradición musical? Con viajes y renuncias: “Compré mi primer disco a los 8 años,Jezebel, de Frankie Laine, pero todo despegó cuando cumplí los 30. Por esa época ya tenía 160.000 discos, y aprovechaba todos los viajes que hacía por Estados Unidos como vendedor para comprar unos cuantos más. También iba a los bares. En los años 70 muchos tenían máquinas de música. Ponían vinilos y cuando pasaban de moda los abandonaban en un almacén. Yo los compraba todos. Nunca ahorré dinero, nunca me fui de copas. Lo que me sobraba de pagar la casa y mantener a la familia, lo gastaba en música”.
Y llegó la decadencia del vinilo. Las emisoras de radio se pasaron al cd y vendían, por precios irrisorios, sus estanterías de discos obsoletos. Paul alquiló una furgoneta para alimentar su único vicio: “En un día bueno, me plantaba en una emisora de radio y salía con 5.000 discos bajo el brazo”. Insaciable.Demasiado para su esposa, que le exigió abrir una tienda de música o deshacerse de las cajas de discos que amontonaba por toda la casa. Evidentemente, Paul eligió lo primero. A principios de los ochenta, Record-Rama (su tienda) comenzó su andadura en Pittsburgh con un búnker subterráneo de 1.300 metros cuadrados, El Archivo, donde el coleccionista almacenaba la primera copia de todo trabajo discográfico que caía en sus manos. A la planta de arriba, la de venta al público, sólo iban a parar los discos repetidos.
“Aumenté la colección con picardía y ocurrencias. En los años 80, el sistema de distribución de discos cambió. Antes, las tiendas de discos devolvían a los distribuidores las copias que no vendían, y estos los llevaban al sello discográfico de turno. Pero entonces subieron los gastos de transporte y las compañías mandaban a la basura los discos que no interesaban. Una vez abrí una caja que un distribuidor iba a tirar: contenía dentro cien copias del primer disco de ZZ Top [ZZ Top’s first album, 1971]. Hoy cada ejemplar vale 150 euros”, escribe Paul en su columna del Financial Times.
Un vinilo inédito de los Rolling Stones o el primer disco plano, de 1881, son dos de las piezas más valoradas de esta colección, que a menudo ha despertado el interés de compradores sin materializarse finalmente la transacción. Uno de ellos fue la Librería del Congreso de Estados Unidos, que informó a este melómano invidente de más 70 años de un preciado dato que desconocía él mismo: dos tercios de sus posesiones musicales no están disponibles ni en cd ni en la Red, por ningún precio.
En febrero de 2008, Record-Rama cerró sus puertas por los problemas de salud de Mawhinney. Sólo el sótano permanece activo: “Le dedico un rato todos los días. Actualizo la base de datos del ordenador. Me quedan 35.000 singles por catalogar”. Cosa de risa para alguien que inició este archivo digital cuando ni si quiera existía el ordenador personal. “Empecé a almacenar digitalmente mis propiedades, por título del álbum, autor y año, en los 70. Aún no se había inventado el PC, así que usaba una súper computadora más grande que mi propia casa. Me llevó años”, explica. Ahora, Mawhinney sigue esperando a que algún comprador haga una oferta por este legado histórico.
(TEXTO EXTRAÍDO DE "ROLLINGSTONE.ES")